El agua cubre el 71% de la superficie terrestre, constituye entre el 60 y el 75% de nuestro cuerpo y es el único compuesto que en condiciones normales existe en los tres estados de la materia en la superficie del planeta. Sin embargo, su relación con las piscinas, los balnearios y los tratamientos termales va más allá de ser simplemente el medio donde nos bañamos: las propiedades físicas y químicas del agua son exactamente lo que hace posible la hidroterapia, la crioterapia y la balneología.
Esta guía explica las propiedades fundamentales del agua, su ciclo en la naturaleza y cómo ese ciclo es el origen de las aguas minero-medicinales que usan los balnearios.
Las propiedades del agua que la hacen terapéutica
No es casualidad que el agua sea el medio terapéutico por excelencia desde hace miles de años. Sus propiedades físicas y químicas la hacen especialmente adecuada para transmitir calor, presión y disolver y transportar compuestos minerales.
Alta capacidad calorífica
El agua tiene la mayor capacidad calorífica de cualquier líquido conocido: necesita mucha energía para calentarse y la cede lentamente. Esto tiene dos consecuencias prácticas importantes:
- El cuerpo humano en agua caliente recibe calor de forma mucho más eficiente y uniforme que en aire caliente a la misma temperatura. Por eso un baño a 38 °C es mucho más eficaz terapéuticamente que una sauna a 80 °C para calentar los tejidos.
- El agua fría extrae calor del cuerpo de forma muy eficiente, lo que explica por qué la crioterapia acuática es mucho más efectiva que la crioterapia con aire frío.
Conductividad térmica
El agua conduce el calor unas 25 veces mejor que el aire. Esto significa que el contacto con agua a una temperatura dada tiene un efecto térmico sobre el cuerpo 25 veces más rápido que el contacto con aire a la misma temperatura. Es la razón por la que una inmersión en agua fría a 15 °C produce el «shock del frío» que la misma temperatura en aire no provoca.
Flotabilidad: el principio de Arquímedes
El agua ejerce una fuerza de empuje sobre cualquier cuerpo sumergido igual al peso del volumen de agua desplazado. Para el ser humano, esto significa que en el agua solo soportamos entre el 10 y el 30% de nuestro peso corporal, dependiendo del nivel de inmersión.
Esta descarga de peso sobre articulaciones, columna y músculos es fundamental en:
- Rehabilitación de lesiones ortopédicas (permite movilizar articulaciones dolorosas).
- Hidrocinesiterapia (ejercicio terapéutico en agua).
- Tratamiento de la fibromialgia y la artritis (reducción del dolor al moverse).
Presión hidrostática
El agua ejerce presión sobre el cuerpo sumergido en proporción a la profundidad. A 1 metro de profundidad, la presión hidrostática es de unos 0,1 atmósferas adicionales. Esta presión uniforme sobre todo el cuerpo produce efectos sobre la circulación sanguínea y linfática que tienen aplicaciones terapéuticas directas: facilita el retorno venoso y linfático, especialmente en extremidades inferiores.
Propiedades disolventes
El agua es el «disolvente universal»: disuelve más sustancias que cualquier otro líquido. Esta propiedad es lo que permite que adquiera composiciones minerales tan variadas al atravesar distintos tipos de roca, y lo que hace posible que los minerales disueltos en el agua terapéutica penetren en el organismo a través de la piel o la mucosa digestiva.
El ciclo hidrológico: origen de todas las aguas
El ciclo del agua en la naturaleza es el proceso que transforma el agua de lluvia en los distintos tipos de agua que conocemos: agua de río, agua subterránea, agua de manantial y agua minero-medicinal.
Las cuatro fases del ciclo
- Evaporación: el sol calienta la superficie del mar, los ríos y los lagos, evaporando el agua. El vapor asciende a la atmósfera. Se evaporan unos 430.000 km³ de agua al año en todo el planeta.
- Condensación: el vapor de agua en altura se enfría y condensa alrededor de partículas de polvo y sal, formando las nubes.
- Precipitación: cuando las gotículas de agua en las nubes se unen hasta tener suficiente peso, caen como lluvia, nieve o granizo.
- Infiltración y escorrentía: el agua que llega al suelo sigue dos caminos. Una parte escurre por la superficie hacia ríos y lagos (escorrentía). Otra se infiltra en el suelo, atraviesa las capas geológicas y alimenta los acuíferos y manantiales.
Cómo se forma el agua minero-medicinal
El agua que se infiltra en el suelo puede pasar décadas o siglos atravesando distintas capas de roca antes de volver a emerger. En ese recorrido:
- Disuelve los minerales de las rocas que atraviesa (calcio de las calizas, azufre de las rocas volcánicas, hierro de los yacimientos ferrosos, radón de las rocas graníticas).
- Se calienta si alcanza zonas con actividad geotérmica.
- Adquiere una composición química estable que refleja la geología del terreno.
Cuando este agua emerge en un manantial, lleva consigo el registro geoquímico del recorrido que ha hecho. Eso es el agua minero-medicinal: agua que ha «viajado» por la geología local y ha adquirido una composición específica con propiedades terapéuticas.
Los tres estados del agua en la naturaleza
El agua es el único compuesto que en condiciones naturales de la superficie terrestre existe en sus tres estados simultáneamente:
- Estado líquido: océanos, mares, ríos, lagos, lluvia, acuíferos. Es el estado más abundante en la superficie terrestre.
- Estado sólido: glaciares, nieve, permafrost. Los glaciares almacenan el 70% del agua dulce del planeta.
- Estado gaseoso: vapor de agua en la atmósfera. Aunque invisible, el vapor atmosférico es fundamental para el efecto invernadero y el ciclo hidrológico.
Los cambios de estado son los motores del ciclo hidrológico. Sin la capacidad del agua de pasar de líquido a vapor y de vapor a líquido, el ciclo no existiría y los manantiales no se recargarían.
El agua potable: del manantial al grifo
La mayor parte del agua que consumimos proviene de dos fuentes: aguas superficiales (ríos, embalses, lagos) o aguas subterráneas (pozos, manantiales). Antes de llegar al grifo, el agua de red pasa por procesos de tratamiento:
- Decantación: eliminación de sólidos en suspensión por gravedad.
- Coagulación y floculación: adición de compuestos (como sulfato de alúmina) que agrupan las partículas finas en flóculos que caen al fondo.
- Filtración: paso del agua por lechos de arena, grava o carbón activo para eliminar partículas y contaminantes orgánicos.
- Desinfección: añadido de cloro, ozono o radiación UV para eliminar bacterias y virus patógenos.
El agua de manantial embotellada omite estos tratamientos porque ya tiene una composición microbiológica segura en origen; de ahí que conserve sus minerales naturales intactos.
Propiedades del agua relevantes para piscinas y spas
Para quien gestiona una piscina o un spa, las propiedades más relevantes del agua son:
- pH: el grado de acidez o basicidad del agua. En piscinas debe mantenerse entre 7,2 y 7,8 para que el cloro funcione correctamente y no irritar la piel y los ojos.
- Dureza: concentración de calcio y magnesio. El agua muy dura forma incrustaciones en los equipos; el agua muy blanda es corrosiva para metales y puede desequilibrar el pH rápidamente.
- Temperatura: afecta la solubilidad del cloro (se disipa más rápido a alta temperatura), el crecimiento bacteriano y la evaporación.
- Conductividad eléctrica: indica la cantidad total de sales disueltas. Relevante para los sistemas de cloración salina.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el agua caliente relaja los músculos más que el calor seco?
Por la alta conductividad térmica del agua. El agua transmite el calor al tejido muscular de forma mucho más eficiente y uniforme que el aire. Además, la flotabilidad reduce la carga sobre músculos y articulaciones, y la presión hidrostática facilita la circulación. La combinación de estos tres factores (calor eficiente, descarga de peso y presión circulatoria) es lo que hace al agua terapéuticamente superior al calor seco para la relajación muscular.
¿Cuánto tiempo tarda el agua de lluvia en convertirse en agua de manantial?
Depende de la profundidad del acuífero y la permeabilidad del terreno. El agua de acuíferos superficiales puede renovarse en semanas o meses. Los acuíferos profundos, como los que alimentan a los manantiales termales más ricos en minerales, tienen tiempos de residencia de cientos o miles de años. Algunos manantiales de aguas muy mineralizadas contienen agua que cayó como lluvia en la época romana o antes.
¿Por qué el mar no se seca a pesar de la evaporación constante?
Porque el ciclo hidrológico devuelve el agua al mar a través de ríos y precipitación directa. La cantidad de agua total en el sistema Tierra-atmósfera es prácticamente constante: el agua que se evapora del mar vuelve al mar, de media, aunque puede pasar antes por estados sólido (glaciar), gaseoso (nube) o líquido (río, acuífero). El ciclo está en equilibrio dinámico a largo plazo.
¿El pH del agua afecta a su eficacia terapéutica en el balneario?
Sí, de forma indirecta. El pH del agua de piscina o balneario afecta a la disponibilidad de los compuestos minerales (algunos son más activos a pH ácido, otros a pH básico) y a la tolerancia cutánea. Las aguas muy ácidas (pH inferior a 5) pueden irritar la piel; las muy alcalinas (pH superior a 8,5) reducen la eficacia del cloro. El pH óptimo para la mayoría de aplicaciones terapéuticas y recreativas en agua está entre 7,2 y 7,8.
¿Por qué los océanos no se han vaciado en millones de años de evaporación?
Por el equilibrio del ciclo hidrológico: toda el agua que se evapora del océano regresa a él, directamente (como lluvia sobre el mar) o indirectamente (a través de ríos que drenan las precipitaciones sobre los continentes). Las variaciones en el nivel del mar a lo largo de la historia geológica se deben a cambios en la cantidad de agua retenida en glaciares y casquetes polares, no a pérdidas netas del ciclo.
Conclusión
El agua es el elemento más versátil del planeta y el más estudiado, y sin embargo sigue siendo en muchos aspectos científicamente fascinante. Sus propiedades físicas únicas la hacen el medio terapéutico por excelencia: transmite calor mejor que cualquier otro líquido, soporta nuestro peso, ejerce presión sobre nuestro cuerpo y disuelve los minerales que le dan sus propiedades medicinales. Todo lo que hace posible la hidroterapia, los balnearios y los tratamientos termales tiene su raíz en la química y la física de esta molécula de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.




