Problemas y diagnostico

Algas amarillas o mostaza en la piscina: diagnóstico y eliminación

Resumen rápido

Las algas amarillas o de mostaza son las más difíciles de diagnosticar porque parecen arena o polvo. Son extremadamente resistentes al cloro estándar y tienen la mala costumbre de infectar el equipo de limpieza. Esta guía explica cómo identificarlas y eliminarlas correctamente.

Puntos clave:

  • Las algas amarillas parecen arena o polvo en el fondo. Se distinguen porque se redistribuyen al aspirar y vuelven al día siguiente.
  • Son muy resistentes al cloro a niveles normales. Necesitan un choque masivo con pH bajo (7,0–7,2) y alguicida específico.
  • Desinfecta también todos los equipos de limpieza que hayan estado en contacto: el robot, los cepillos y la manguera pueden recontaminar.

Recuerdo el caso de un propietario en la Costa Dorada en 2021 que aspiraba «arena» del fondo todos los días durante tres semanas. La piscina tenía suelo de hormigón claro y él pensía que era tierra del jardín que entraba por el viento. Cuando me llamó y le pedí que frotase el fondo con el dedo y observase si el material se dispersaba y volvía a instalarse, lo confirmamos: eran algas amarillas. El comportamiento característico —dispersarse al aspirar y volver a aparecer en los mismos sitios al día siguiente— es la clave del diagnóstico.

Cómo identificar las algas amarillas

Las algas amarillas o de mostaza (Xanthophyceae, algas pardoamarillas) se acumulan en zonas de poca circulación: esquinas del fondo, detrás de escaleras, zonas de sombra. Parecen un polvo amarillo, beige o arenoso. Las claves para distinguirlas de la arena: se dispersan en nube al tocarlas, aparecen en zonas donde no debería haber entrada de arena, y vuelven a aparecer en 24–48 horas aunque hayas aspirado el fondo completamente.

A diferencia de las algas verdes, las algas amarillas no dan color al agua: puedes tener los parámetros perfectos y el agua completamente transparente pero con el fondo «arenoso». Esto hace que se traten de forma tardía porque el propietario no las identifica como un problema de algas.

Por qué el cloro normal no funciona

Las algas amarillas tienen una resistencia al cloro entre 10 y 30 veces superior a las algas verdes. Con 2 ppm de cloro libre (nivel de mantenimiento normal), las algas amarillas no mueren, solo quedan inhibidas. En cuanto el cloro baja o el pH sube, se reactivan. Para eliminarlas es necesario un choque intenso y sostenido con pH bajo.

El protocolo de eliminación

Paso 1: Cepilla todo el fondo y las paredes agresivamente para dispersar las colonias y exponer las algas al cloro. Paso 2: Ajusta el pH a 7,0–7,2 (excepcionalmente bajo para maximizar la eficacia del cloro). Paso 3: Sube el cloro libre a 20–30 ppm con hipoclorito cálcico al 65% (el más rápido). Paso 4: Añade un alguicida específico para algas amarillas (busca productos con DDAC o con cloruro de benzalconio). Paso 5: Deja la bomba en marcha 24 horas sin bañistas. Paso 6 (crítico): Limpia y clora todos los equipos. El robot, el cepillo, la manguera de aspiración y el skimmer pueden estar contaminados con esporas. Sumérgelos en una solución con cloro alto (10 ppm) durante 30 minutos. Paso 7: Retrolavado del filtro y continúa el tratamiento durante 3–4 días más.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si es arena o algas amarillas?

La prueba definitiva: aspira completamente el fondo, añota la cantidad y las zonas donde aparece. Espera 24 horas sin que entre tierra ni polen. Si al día siguiente hay de nuevo polvo en los mismos sitios, son algas. La arena no se «regenera» sola, las algas sí.

¿Las algas amarillas son peligrosas para la salud?

No directamente. Las algas amarillas no producen toxinas significativas en piscinas domésticas. Sin embargo, su presencia indica un mantenimiento deficiente que puede favorecer el crecimiento de bacterias. Además, el bajo nivel de cloro libre que permite su desarrollo sí es un riesgo sanitario.

¿Por qué vuelven aunque las elimine completamente?

Las esporas de algas amarillas son muy persistentes: pueden sobrevivir en el filtro, en el equipo de limpieza, en la cubierta de la piscina y en el propio revestimiento. Sin desinfectar todos estos elementos y sin mantener niveles de cloro preventivos, las algas rebrotan. La recontaminación desde el robot o el cepillo es la causa más frecuente de rebrotes.

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