Balnearios

Impurezas del agua: tipos, riesgos y cómo afectan a tu salud

Resumen rápido

Qué contiene el agua que bebemos y en la que nos bañamos: minerales naturales, pesticidas, metales pesados, microorganismos y subproductos del cloro.

Outdoor industrial water filtration plant with large blue tanks under sunlight.

Existe un error muy extendido: pensar que el agua «pura» es la ideal para beber y bañarse. La realidad es que el agua absolutamente pura (H₂O sin ningún otro elemento) no existe en la naturaleza y sería, en todo caso, bastante desagradable de beber. El agua siempre contiene algo más: minerales disueltos de las rocas que ha atravesado, gases atmosféricos, microorganismos y, desafortunadamente, cada vez más compuestos sintéticos de origen industrial o agrícola.

Entender qué hay en el agua es especialmente relevante cuando hablamos de piscinas y spas: el agua de tu instalación puede contener impurezas tanto del suministro original como de los tratamientos que añades (cloro, estabilizadores) o de las personas que se bañan. Saber distinguir las impurezas inofensivas de las que son un riesgo real es el primer paso para gestionar la calidad del agua correctamente.

En resumen: El agua siempre contiene impurezas: minerales naturales (generalmente inofensivos), compuestos industriales y agrícolas (potencialmente tóxicos) y microorganismos (riesgo variable). Las impurezas pueden producir efectos agudos (síntomas inmediatos) o crónicos (daños acumulados durante años). El agua potable y el agua de piscina tienen normativas distintas sobre niveles máximos admisibles.

Por qué no existe el agua totalmente pura

Desde que una gota de lluvia toca el suelo, empieza a incorporar elementos del entorno. En su camino a través de las capas geológicas, el agua disuelve minerales (calcio, magnesio, sodio, potasio, hierro, silicio) en proporciones que dependen del tipo de roca. Cuando llega a un acuífero o a un manantial, ha acumulado una composición mineral característica.

Este proceso es el origen del agua minero-medicinal que usan los balnearios. Los mismos minerales que en concentraciones altas o con combinaciones específicas tienen propiedades terapéuticas, en concentraciones moderadas son simplemente el contenido mineral normal del agua que bebemos.

El problema no son los minerales naturales, sino los compuestos que la actividad humana añade al ciclo hidrológico.

Tipos de impurezas por origen

Minerales naturales (generalmente inofensivos)

Los minerales que el agua disuelve en su recorrido por las rocas son en su mayor parte inofensivos e incluso beneficiosos en las concentraciones habituales:

  • Calcio y magnesio: determinan la «dureza» del agua. En exceso forman incrustaciones (cal) en tuberías y electrodomésticos, pero no son nocivos para la salud en las concentraciones normales del agua potable.
  • Sodio: presente en casi todas las aguas. Solo es relevante para personas con restricción de sodio por hipertensión si beben grandes cantidades.
  • Hierro y manganeso: dan sabor metálico al agua y pueden provocar manchas marrones en bañeras y azulejos, pero en las concentraciones del agua potable no son nocivos.
  • Silicio: habitual en aguas de manantial, sin riesgos conocidos en las concentraciones del agua corriente.

Compuestos orgánicos (origen industrial y agrícola)

Son el grupo de mayor preocupación en la actualidad. Incluyen:

  • Pesticidas y herbicidas: atrazina, glifosato, clorpirifós. Provienen de la agricultura intensiva y se filtran al suelo y acuíferos. Algunos son disruptores endocrinos; otros, carcinógenos potenciales en exposición crónica.
  • Disolventes industriales: benceno, tolueno, tricloroetileno. Procedentes de vertidos industriales y de la contaminación de suelos por combustibles.
  • Fármacos: antibióticos, hormonas sintéticas (estrógenos de anticonceptivos), analgésicos. No se eliminan completamente en las depuradoras convencionales y aparecen en concentraciones bajas en muchas aguas superficiales.
  • Microplásticos: partículas de plástico de menos de 5 mm. Presentes ya en prácticamente todas las masas de agua del planeta, incluyendo aguas subterráneas. Sus efectos sobre la salud a largo plazo todavía se investigan.

Compuestos inorgánicos tóxicos

Algunos metales y metaloides de origen natural pueden aparecer en concentraciones peligrosas en ciertas aguas:

  • Arsénico: presente de forma natural en algunas formaciones geológicas. Carcinógeno reconocido a exposición crónica.
  • Plomo: raramente en el agua del manantial, pero puede incorporarse desde tuberías antiguas de plomo.
  • Nitratos: procedentes de fertilizantes agrícolas. Especialmente peligrosos para bebés (metahemoglobinemia).
  • Flúor: beneficioso para los dientes en concentraciones bajas; tóxico (fluorosis) en concentraciones altas.

Microorganismos

El riesgo microbiológico del agua es el más inmediato y el que puede causar enfermedad más rápidamente:

  • Bacterias: E. coli y coliformes fecales (indicadores de contaminación fecal), Salmonella, Legionella pneumophila.
  • Virus: norovirus, rotavirus, virus de la hepatitis A. Muy resistentes en el agua.
  • Protozoos: Giardia lamblia, Cryptosporidium. Resistentes al cloro en sus formas quísticas.

Impurezas en el agua de piscina

El agua de piscina tiene un perfil de impurezas distinto al del agua de consumo. Las fuentes de contaminación específicas son:

  • Aportadas por los bañistas: sudor, cosmética (cremas, protector solar, champú), orina, células muertas de piel. Son la fuente de contaminación más constante.
  • Subproductos del tratamiento con cloro: cuando el cloro reacciona con la materia orgánica aportada por los bañistas, forma trihalometanos (THM) y cloraminas. Los THM son compuestos con potencial carcinógeno en exposición crónica; las cloraminas son responsables del irritante «olor a cloro» de las piscinas y de la irritación ocular.
  • Algas y biopelículas: en piscinas mal mantenidas, se desarrollan algas (que dan el color verde al agua) y biopelículas bacterianas en superficies y equipos.

Efectos agudos vs. crónicos

Una clasificación útil para entender el riesgo real:

  • Efectos agudos: aparecen inmediatamente o en horas tras la exposición. Generalmente causados por niveles altos de bacterias o virus, o por contaminantes muy tóxicos. Gastroenteritis, infecciones de oído, irritaciones oculares y dérmicas.
  • Efectos crónicos: se desarrollan con exposición prolongada a concentraciones bajas. Años o décadas de exposición. Los más relevantes en agua potable son ciertos pesticidas, metales pesados, trihalometanos y nitratos en bebés.

La normativa de agua potable (Real Decreto 3/2023 en España, que transpone la Directiva europea) establece límites máximos para cada contaminante conocido. El agua de red en España cumple habitualmente estos estándares.

Calidad del agua en balnearios y spas

El agua de un spa o piscina termal tiene requisitos específicos de control. Los balnearios con Marca Q realizan análisis bacteriológicos mensuales y físico-químicos semestrales. Los puntos más vigilados son la Legionella (que prolifera en sistemas de agua caliente), los coliformes fecales y los niveles de cloro residual.

Para el agua de piscina, la normativa española (Real Decreto 742/2013) establece límites de cloro libre (0,5-2 mg/L), pH (7,2-7,8), turbidez y parámetros microbiológicos. Pedir el último informe de análisis del agua es un derecho de los usuarios.

Preguntas frecuentes

¿El agua del grifo en España es segura para beber?

En general sí. El agua potable en España está sometida a controles regulares y cumple los estándares europeos de calidad. En algunas zonas, el sabor a cloro puede ser intenso o la dureza muy alta, lo que lleva a mucha gente a beber agua embotellada por preferencia, no por seguridad. En zonas rurales con suministro de pozo privado, los controles son responsabilidad del propietario y conviene analizarla.

¿Los filtros domésticos eliminan las impurezas del agua del grifo?

Depende del tipo de filtro. Los filtros de carbón activo eliminan el cloro y mejoran el sabor y olor. Los filtros de ósmosis inversa eliminan la gran mayoría de minerales y contaminantes. Ningún filtro doméstico elimina todos los microorganismos posibles; para eso se necesita desinfección, no solo filtración. El agua filtrada correctamente es de alta calidad, pero el coste y el mantenimiento del filtro deben tenerse en cuenta.

¿El cloro de la piscina es perjudicial para la salud?

En las concentraciones reglamentarias (0,5-2 mg/L de cloro libre), el cloro de la piscina no representa un riesgo para la salud. Lo que sí puede causar problemas son los subproductos de la reacción del cloro con la materia orgánica (trihalometanos, cloraminas), especialmente en piscinas interiores mal ventiladas y con mucha carga orgánica. La irritación ocular y cutánea habitual en piscinas es principalmente de cloraminas, no del cloro libre.

¿Qué indica el olor fuerte a cloro en una piscina?

Paradójicamente, el olor intenso a «cloro» en una piscina no indica que tenga demasiado cloro, sino que tiene demasiadas cloraminas, que se forman cuando el cloro reacciona con el amoniaco del sudor y la orina. Una piscina con agua bien gestionada y poco uso huele poco. El olor fuerte indica que la piscina necesita un tratamiento de choque o mejor ventilación, no que tenga exceso de cloro libre.

¿Las impurezas del agua de piscina afectan al cabello y la piel?

Sí. El cloro elimina los aceites naturales de la piel y puede resecarla con uso frecuente. El cobre (que se usa en algunos algicidas) puede dar un tono verdoso al pelo rubio. Las cloraminas son responsables de la irritación cutánea en personas sensibles. Ducharse antes y después del baño en piscina reduce significativamente la exposición de la piel a estos compuestos.

Conclusión

El agua perfectamente pura no existe, y entender qué contiene el agua que usamos (para beber, para bañarnos o en nuestras instalaciones) es el punto de partida para gestionarla bien. Los minerales naturales son en su mayor parte inofensivos o beneficiosos; los compuestos industriales y agrícolas son los que merecen más atención en el agua potable. En piscinas y balnearios, el control microbiológico y los subproductos del tratamiento con cloro son los factores más relevantes para la salud de los usuarios.

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