La cloración salina es el sistema de desinfección que más ha crecido en piscinas domésticas en los últimos veinte años, y tiene sentido: en vez de comprar y manipular cloro periódicamente, se añade sal al agua (en una concentración muy baja, apenas perceptible) y un electrolizador genera cloro de forma continua y automática. El resultado es agua con menos olor, menos irritación y menos intervención manual. Pero como todo sistema, tiene sus condiciones de funcionamiento y sus limitaciones.
Cómo funciona el electrolizador
El electrolizador es una célula de electrólisis instalada en la tubería de retorno, después del filtro. El agua de la piscina circula continuamente a través de ella. Cuando hay sal disuelta (cloruro sódico, NaCl), la corriente eléctrica de baja intensidad que pasan los electrodos provoca una reacción electroquímica que genera hipoclorito sódico (el mismo cloro activo que desinfecta), sosa, hidrógeno y pequeñas cantidades de ozono y radicales oxidantes.
El hipoclorito generado actúa exactamente igual que el cloro añadido de forma convencional. Cuando termina su acción desinfectante, se transforma de nuevo en cloruro sódico, que la célula puede volver a electrolizar. Teóricamente, el sistema es un ciclo cerrado: la sal no se consume (solo se repone la que se pierde por salpicaduras, vaciados parciales o desbordamiento).
Instalación y puesta en marcha
Para instalar un sistema de cloración salina en una piscina existente no hace falta obra mayor, pero sí una secuencia correcta de preparación:
- Limpieza del filtro: el filtro debe estar limpio antes de arrancar el sistema, de lo contrario la suciedad puede saturar rápidamente la célula.
- Equilibrio del pH: ajustar a 7,2-7,6 antes de arrancar. El electrolizador solo produce cloro eficaz en el rango de pH correcto.
- Alcalinidad total: 60-120 mg/l. Una alcalinidad demasiado alta dificultará mantener el pH dentro del rango.
- Adición de sal: sal para piscinas (sin yodo, sin antiapelmazante). La dosis para llegar a 4-6 g/l depende del volumen de la piscina. Para una piscina de 50 m³, son 200-300 kg de sal. Se añade distribuyéndola por el fondo y se deja disolver con la bomba en marcha durante 24-48 horas.
- Choque inicial con cloro: el primer arranque requiere un choque con cloro convencional para desinfectar el agua nueva mientras el electrolizador alcanza su régimen de producción.
El pH en la cloración salina: el principal ajuste
El principal inconveniente práctico de la cloración salina es que la electrólisis genera sosa (NaOH), que es alcalina, y esto sube el pH del agua de forma continua. Un sistema mal ajustado puede hacer que el pH suba a 8,0-8,5 en pocos días, lo que inhibe la eficacia del cloro producido.
La solución habitual es:
- Dosificar ácido (pH minus) de forma regular, ya sea manual o mediante dosificador automático conectado a una sonda de pH.
- Ajustar la alcalinidad total en el rango bajo (60-80 mg/l, frente a los 80-120 de piscinas con cloro convencional) para que el tampón sea menor y el pH sea más fácil de bajar.
- Los sistemas más avanzados incorporan un dosificador de pH automático integrado que ajusta continuamente la acidez sin intervención manual.
Mantenimiento del electrolizador
La célula de electrólisis es el componente que más mantenimiento requiere:
- Limpieza de los electrodos: el calcio del agua precipita sobre los electrodos formando una capa blanca (incrustación calcárea) que reduce la eficacia y puede dañarlos. La célula debe limpiarse periódicamente con una solución ácida diluida (ácido clorhídrico al 10%). Frecuencia: según la dureza del agua y las horas de funcionamiento, generalmente una o dos veces por temporada.
- Vida útil de los electrodos: entre 3 y 7 años según la calidad del sistema, las horas de uso y el mantenimiento. Los electrodos son recambiables sin necesidad de sustituir toda la célula en los mejores modelos.
- Control de la producción: los electrolizadores tienen un potenciómetro o control digital para regular la producción de cloro. En verano con uso intenso se sube; en temporada baja se reduce. Es importante no dejar la producción al máximo siempre: genera más subida de pH y desgasta más rápidamente los electrodos.
Ventajas e inconvenientes reales
Ventajas:
- Automatización: produce cloro de forma continua mientras la bomba está en marcha, sin intervención manual.
- Menos irritación: el agua con cloración salina suele ser más suave para la piel y los ojos que la tratada con tricloro, en parte porque no añade cianúrico y en parte por los radicales oxidantes adicionales generados.
- Sin almacenamiento de cloro: no hay que comprar, transportar ni guardar productos clorados.
- Menor acumulación de cianúrico: al no usar tricloro como fuente de cloro, el cianúrico no se acumula (hay que añadir estabilizador por separado si se necesita).
Inconvenientes:
- Inversión inicial: el electrolizador cuesta entre 400 y 1.500 € según la calidad y capacidad, más la sal inicial.
- pH requiere control continuo: sin dosificador automático de pH, hay que añadir corrector de pH regularmente.
- Efectos de la sal en materiales: el agua salada puede acelerar la corrosión en elementos metálicos de baja calidad. Las piscinas con cloración salina deben usar acero inoxidable AISI 316 (no 304) en escaleras y elementos sumergidos.
- Agua no reutilizable para riego: la concentración de sal, aunque baja para los bañistas, puede dañar plantas sensibles.
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Preguntas frecuentes
¿Se nota la sal en el agua de la piscina?
A la concentración de trabajo (4-6 g/l), la sal es muy levemente perceptible o imperceptible para la mayoría de personas. El agua del mar tiene 35 g/l —entre cinco y ocho veces más. Las lágrimas humanas tienen unos 9 g/l. La mayoría de bañistas no percibe la sal en el agua de una piscina con cloración salina bien ajustada.
¿Cuánta sal hay que añadir cada temporada?
La sal no se consume en el proceso de electrólisis. La pérdida real de sal se produce por desbordamiento, vaciados parciales, salpicaduras y lluvia que diluye la concentración. En una temporada normal sin vaciados, puede ser necesario reponer un 20-30% de la sal inicial. Antes de la temporada, mide la concentración con un salinómetro o con las tiras específicas y añade la cantidad necesaria para volver al rango de 4-6 g/l.
¿Se puede instalar cloración salina en cualquier piscina?
En principio sí, pero hay que verificar que los materiales en contacto con el agua sean aptos para agua salada. Las escaleras de acero inoxidable AISI 304 pueden oxidarse; hay que sustituirlas por AISI 316. Los anclajes, tornillos y herrajes en general también deben ser de acero marino o de materiales no reactivos. En piscinas de obra con revestimiento de gresite o baldosa, no hay problema.
¿Por qué el cloro está bajo si el electrolizador funciona?
Las causas más frecuentes: pH demasiado alto (el cloro producido no actúa con eficacia a pH por encima de 7,8), concentración de sal baja (la célula no puede producir suficiente cloro sin el aporte de sal adecuado), electrodo con incrustaciones calcáreas que reducen la eficacia, o producción ajustada a un nivel insuficiente para las condiciones actuales (muchos bañistas, calor intenso, agua muy sucia). Verifica primero el pH y la concentración de sal antes de llamar al servicio técnico.
Conclusión
La cloración salina es una excelente opción para quienes buscan automatizar el tratamiento del agua y reducir la manipulación de productos químicos. Funciona bien cuando está bien instalada, el pH se controla de forma constante y la célula recibe el mantenimiento adecuado. No es un sistema que funcione solo sin ningún cuidado, pero reduce significativamente la frecuencia e intensidad de las intervenciones manuales respecto al cloro convencional.




