Puntos clave:
- El agua marrón al llenar indica hierro o manganeso disueltos que precipitan al oxidarse con el cloro.
- No añadas cloro hasta tratar el agua con secuestrante de metales. El cloro precipita el hierro antes de que puedas controlarlo.
- Si tu fuente es un pozo, analiza siempre el contenido en hierro y manganeso antes del primer llenado.
Como instalador de piscinas en la región de Castilla-La Mancha, donde muchas fincas tienen pozo propio, este problema lo veo varias veces al año. El caso más aparatoso que recuerdo fue en 2019: un propietario llenó su piscina nueva de 100.000 litros con agua de pozo y añadió el cloro de apertura «como le habían dicho». En doce horas, el fondo de la piscina tenía una capa naranja densa y el agua parecía caldo de zanahoria. El agua del pozo tenía 12 mg/L de hierro disuelto. El cloro actuó como oxidante perfecto y precipitó todo el hierro de golpe.
Por qué el agua se vuelve marrón
El hierro disuelto en el agua (Fe²⁺, ion ferroso) es incoloro y no lo puedes ver a simple vista. Cuando el agua entra en contacto con el oxígeno o con el cloro (un oxidante fuerte), el hierro se convierte en óxido de hierro (Fe₂O₃, ion férrico) que es insoluble y de color marrón-naranja. El mismo proceso ocurre con el manganeso: disuelto es incoloro, pero oxidado forma dióxido de manganeso negro o marrón oscuro.
El problema no es el cloro, sino el orden: si el hierro está en el agua, hay que secuestrarlo antes de oxidarlo. Si añades cloro primero, el hierro precipita antes de que puedas controlarlo y te quedas con el fondo teñido.
El protocolo de tratamiento correcto
Si el agua ya está marrón: No añadas más cloro. Añade secuestrante de metales (EDTA, ácido cítrico o fosfato) en dosis doble respecto a la indicada, con la bomba en marcha. El secuestrante mantiene los metales en solución quelada para que pasen por el filtro. Luego filtra continuamente 24–48 horas y haz retrolavados frecuentes (el filtro de arena irá atrapando los complejos metal-secuestrante). El agua irá aclarándose gradualmente.
Para el próximo llenado (o si el agua está clara pero con riesgo): añade el secuestrante primero, deja circular 4 horas, y solo entonces añade el cloro. Mantén el pH por debajo de 7,4 durante el tratamiento (el hierro es más soluble en agua ácida).
Si tu fuente es un pozo
Analiza el agua del pozo antes de llenar (análisis básico de hierro, manganeso y dureza: cuesta 30–50 euros en laboratorios de aguas). Si los valores son elevados (hierro >0,3 mg/L, manganeso >0,05 mg/L), considera instalar un filtro demanganeso o un descalcificador en la toma de llenado. Como alternativa, trata el agua de llenado con secuestrante preventivo siempre que repongas agua del pozo.
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Preguntas frecuentes
¿El agua marrón es peligrosa para bañarse?
No es directamente tóxica, pero sí indica un agua sin tratar y con posiblemente bajo nivel de cloro activo. Además, el hierro en concentraciones altas puede irritar la piel. Espera a que el agua esté tratada, filtrada y con los parámetros correctos antes de bañarte.
¿El secuestrante de metales afecta al cloro?
Los secuestrantes basados en fosfatos pueden consumir algo de cloro activo, pero en las dosis habituales el efecto es mínimo. Una vez que los metales están secuestrados y filtrados (2–3 días), puedes ajustar el cloro con normalidad.
¿Las manchas del fondo desaparecen solas una vez tratada el agua?
No siempre. Las manchas de hierro superficiales (depositadas hace poco) pueden disolverse con el secuestrante circulando. Las manchas que llevan días o semanas pueden requerir tratamiento localizado con ácido muriático muy diluido o con productos comerciales específicos para manchas metálicas.

